Diario de Sevilla
24/10/08
Juan Vergillos
Raíces y Alas es, hasta ahora, la obra mayor de Juan Carlos Romero. Esa que buscaba desde hace años. Es algo que comparten los dos onubenses de la noche: considerar el arte como una tarea, una encomienda divina, una religión. Y esa religión le exigió anoche a Romero una renuncia, la de su condición de poeta. Cedió la palabra a Juan Ramón y el acierto ha sido completo. Demostró lo gran músico que es, la capacidad para crear melodías para la guitarra y, lo que es más raro en estos tiempos, para el cante. Anoche Romero se reivindicó como creador, más allá de la Tierra de Calma o de la Calle Perdía, porque la lírica no lastraba la melodía sino todo lo contrario….. Ayer Romero inventó melodías por alegrías, fandangos, bulerías, tangos, etcétera, jamás antes escuchadas en el repertorio flamenco. No cantes nuevos, porque ese canon del cante ya está cerrado. Sino canto flamenco nuevo. Y eso es una gran noticia. Un verdadero estreno.